środa, 19 grudnia 2018

Zimowe noce 8


Estaba más y más cerca del pueblo. Ya no se sentía los dedos de los pies, pero la vista de la casa en que podía calentar, llenaba a Luisa de alegría. Cuando ya estaba justo delante de la puerta, estaba pensando quien puede bienvenirla. Luisa llamó a la puerta. Se imaginaba que en seguida verá a una anciana menuda con gafas redondas, vestida en un suéter de lana típico de las abuelas. Oyó conmoción dentro de la casa, ladrido de un perro y las voces de los niños, oyó a alguien corriendo de las escaleras y los pasos que se acercaban a la puerta y ya alguien gira la llave en la puerta. Luisa se puso nerviosa. ¡¿Qué decir...?! ¡¿Qué decir...?! “Hola... soy Luisa... he venido aquí para resolver una enigma de mi sueño pero en el camino un arból bloqueó la ruta... y después algún desconocido me persiguía con el cuchillo en la mano así que  vine aquí... Esta historia parecía una desastre... La abuela potencial pensará que soy una psicópata...- pensó Luisa. Bueno, quizás sea mejor así porque según Luisa todo el mundo es un poco psicópata. No, no, ahora tego que pensar en un plan mejor. Pero ya no queda tiempo, la puerta se abrió y en el pie de la puerta en vez de una anciana menuda Luia vi a un hombre alto con las gafas, vestido en vaqueros y cárdigan blanco. Debió tener alrededor de cuarenta años, tenía el pelo negro con unos pocos mechones del color blanco. “Le quedó genial ese pelo gris...”: pensó Luisa.
Estaba asombrada y no sabía que decir, el hombre le miraba y dijo:
- Hola... ¿necesitas ayuda?
- Sí... busco a alguien que me de alguna información sobre la casa abandonada cerca del bosque en este pueblo- respondió Luisa
- Entra por favor...- añadió el hombre

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