sobota, 1 grudnia 2018

Zimowe noce 6


El árbol que cayó era tan grande que no había ninguna otra opción que dejar el coche en el bosque e ir a pie al pueblo más cercano. Luisa no quería pasar la noche sola en su coche especialmente que no había un alma en kilómetros. Sí que podía llamar a los servicios de asistencia en carretera, pero en esta nevasca era más rápido actuar por su propia cuenta. Retriró la llave del contacto, cogió su bolsa y salió del coche. De repente sentió el frío y el viento huracanado mezclado con la nieve la atraviesó. Era diciembre y aunque fueron las seis de la tarde estaba muy oscuro y lúgubre. Luisa estaba pensando cuántos kilómetros tendrá que ir en esta tormenta de nieve. Se podía oír solo el audillo del viento y el murmullo de las hojas en los árboles. Seguía el camino, la nieve crujía debajo de sus zapatos. Después de diez minutos del camino estaba helada hasta los husesos. Cuando se dio la vuelta ya no veía el coche, pero por más oscuro que se pusiera podía ver que desde lejos se mueve alguna figura oscura. No sabía si eso era alguna rabia selvática o algun hombre loco que pasea por el bosque durante una tormenta de nieve. Luisa se quedó quieta como una estatura, mirándolo fijamente. A medida de que se aproximada la figura oscura se dio cuenta que eso había un hombre en una capa que seguía hacia ella. ¿Qué podía hacer un hombre en el medio del bosque en este tiempo?  Estaba pensando si ahora es un buen tiempo para empezar a correr a toda leche o no cundar el pánico. Para ser sincera, en el momento en que vio a un hombre toda su vida pasó frente a sus ojos.

Brak komentarzy:

Prześlij komentarz