środa, 31 października 2018

Zimowe noce 2


Cada mañana cuando soñaba sobre el grito pensaba sobre un niño que no podía tener con su marido, sobre el amor maternal al niño que nunca fue en su vida. Nadie podía entender el vacío que ha dejado dentro de ella desde la muerte de su marido, que se ha llevado también sus sueños de tener un niño. Pero en sus sueños sobre el grito había algo raro. Este niño era atrapado, lejos de ella, abandonado, congelado. Eso ne le dejaba el paz. Se sentía como si eso fuera un grito de ayuda. Estaba mirando a su gato que disfrutaba el calor del radiador y pensaba que alguien quiere decirle algo a través de sus sueños.
Se ha preparado un café y alimentó a su gato. Todo el día tanía el voz del niño en su cabeza. Decidsalir de casa e hizo un paseo al bosque. Cuando miraba arriba a las ramas de árboles balanceándose, tanía la sensación de que todos los árboles en el bosque van a caer.Y cuando ha llegado la noche el voz del niño volvió. Esta vez en su sueño apareció algo muy conocido de su infancia: una casa pequeña junto al bosque, lejos del pueblo en que vivía su abuela. Cuanda Luisa era pequeña solía observar esta casa abandonada desde el patio de su abuela. La casa era vieja y pequeña, de ladrillos rojos. Nadie vivía allí, parecía que ni siquiera había allí el acceso a la electricidad. La última vez que Luisa estaba en este pueblo fue hace diez años. Esta casa pequeña era tan chocante para ella que una vez como la niña decidió ver la casa del cerca. Tomó atajos por el prado que nadie supiera que estaba allí.

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